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jueves, 29 de mayo de 2014

Toribio de Luzuriaga

Toribio de Luzuriaga y Mejía hijo de una familia acomodada de larga trayectoria haciendas en la región de Huaraz, Concluyó su educación en LimaDestacado a Santiago de Chile y luego a Buenos Aires llegó a ser secretario privado del marqués de Avilés
Inició su carrera militar en el ejército colonial, en el país del Plata, en 1801, como alférez de artillería. Por su desempeño durante la Defensa de Montevideo y de Buenos Aires de los ataques de los ingleses en 1806 y 1807, fue ascendido a capitán del Cuerpo de Voluntarios Artilleros de la Unión.
Ganado a las ideas emancipadoras, secundó la Revolución de Mayo de 1810 y, en calidad de comandante, participó de la victoria en la batalla de Suipacha el 7 de noviembre de ese año.En 1813 fue designado para reforzar el Ejército del Norte.
En agosto de 1816, libre de compromisos de gobierno, Luzuriaga ocupó el cargo de gobernador de Cuyo, con el fin de facilitar a San Martín los medios administrativos y logísticos para organizar el Ejército de los Andes.San Martín lo incorporó a la Expedición Libertadora destinada al Perú.
De regreso en el Perú, en febrero de 1821, ascendió a general de división, Luzuriaga fue presidente de Huaylas, uno de los cuatro departamentos peruanos (junto con los de Trujillo, Tarma y de La Costa), efectivamente independientes. En diciembre de ese año, el Perú lo nombró Gran Mariscal -fue el primer peruano que tuvo dicho cargo- y lo incluyó en la Orden del Sol.
En calidad de plenipotenciario, fue comisionado a Buenos Aires en busca de apoyo militar para el Perú durante la campaña a los puertos intermedios, pero los problemas internos de ambos países, sobre todo el alejamiento de San Martín, lo obligaron a renunciar al servicio. Al asumir Simón Bolívar el poder en el Perú, Luzuriaga intentó reintegrarse al ejército peruano, pero el Libertador no aceptó su petición.
Se estableció como ganadero en Pergamino, en el norte de la Provincia de Buenos Aires, donde vivió apremiado por las deudas (llegó a vender hasta sus condecoraciones), la mala fortuna personal (padeció sequías) y sufrió la ingratitud de muchos de los políticos de turno.
Con su salud quebrantada, sin recursos para subsistir y padeciendo la más humillante miseria, el 1 de mayo de 1842 se vistió con su uniforme de Gran Mariscal del Perú y se suicidó con un tiro de pistola. 


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